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3 de junio de 2011

Desde mi memoria

Como siempre, me lleva tiempo darme cuenta del tiempo que ha pasado desde que escribí por última vez. 

He vuelto, aunque no se cuánto me quedaré.

Hace días me preguntó una persona, a la que hacía bastante tiempo que no veía, qué tal me había ido... mi contestación... el silencio. 

Si tuviera que contar las cosas que me han pasado...

16 de abril de 2010


Hace meses que no escribo nada, como siempre, espero a un momento de inspiración, si es que llega.
Llevaba cerca de un mes encerrada indagando para un trabajo de la facultad... es enriquecedor aprender, pero a la vez, triste, sobre todo cuando se trata de las víctimas de genocidio.
Desde la primera clase, me ilusioné, me gustó el planteamiento que hizo el profesor y me gustó más cuando nos dió la información, pero sobre todo, cuando veía cómo se le iluminaba la cara hablando de, a fin de cuentas, la justicia, o más bien, de quien logra hacer justicia.
Si he aprendido algo estudiando Derecho, es que la diferencia de lo que dice la ley a lo que realmente sucede en "la calle", es abismal. Quizá no quería ser del todo consciente de la poca idea que tenía de ciertas cosas, pero nunca es tarde para aprender. Y aprender es lo que nos hace falta. La carrera esta planteada de manera que un libro es tu profesor, la persona, esa que viene a clase y te lee, no enseña, no aprendes. Qué triste.

12 de enero de 2010

Mis momentos

Siento, y sí, quiero decir siento. 
Los giros que damos, que nos dan y que damos a los demás.
La tortilla, que da vueltas y vueltas, la pobre, estará mareada.
Y para mareos andamos en estos tiempos.



13 de noviembre de 2009

Sinceramente...

Alterada, atacada.
¿Será verdad?
Las dudas se acercan a la ventana de nuestros ojos, que esperan, entrecerrados, que todo sea mentira, que al parpadear, todos los miedos desaparezcan, que sea, sólo por esta vez, a uno mismo al que le toque algo bueno.
¿Será real?

11 de noviembre de 2009

Monstruos

Vivir sin estar viviendo significa que muere parte de ti a cada minuto que dejas de hacer. No es como dejar de respirar, es como si, simplemente, te dejaras llevar por la corriente.
Allá cada uno, que cada uno haga lo que quiera. Es bonito, es egoísta, pero real.
Lo malo, que mientras cada uno hace lo que quiere, no se da cuenta que, hasta que ha llegado a eso, ha utilizado a personas, personas a las que, una vez encuentran algo mas interesante para ellos, dejan aparcadas en el olvido, fingiendo, cada cierto tiempo, que aun les queda aprecio.

9 de octubre de 2009

Partida.


La vida es una gran partida de parchis. Sí. La analogía no es muy original (y seguro que tampoco única). Hace tiempo que tengo mis fichas en casa, obviamente tengo una en el tablero, con la que voy jugando, voy pasando el rato, voy dejando pasar los años. Las fichas que no han entrado en juego, estan cansadas de esperar. Esperan a "acabar la carrera", "encontrar ese gran amor", "encontrar el sentido de la vida"... estan aún por estrenar en diferentes aspectos de la vida. Y mientras voy jugando, esperando a sacar un 5 con el que poner en juego nuevas fichas.

10 de junio de 2009

Lo que pasaba por su cabeza.


Como cada tarde, se acercaba a la ventana, cuidadosamente tiraba del hilo que hacía que se abrieran las cortinas para dejar pasar la luz.
Llevaba un jersey de lana, de manga corta y escote amplio, no tenía frío, pero aún así, cuando el sol le cubrió la cara, cerró los ojos, y sintió ese estremecimiento que señalaba que todo empezaba.

La Chica de la Ventana


La luz entraba por la ventana,
una ventana corriente, de alumnio,
como todas las demás.
De nada se diferenciaba del resto,
excepto por la silueta que descansaba en ella.

29 de mayo de 2009

El chico de la ventana

Todas las tardes, al llegar del trabajo, preparaba el café, lo dejaba reposar en la mesilla, y mientras, allí estaba ella, tan perfecta, tan especial y ella sin saberlo.
La veía, todos los días, incluso pensé en que llegué a conocerla, era una amiga en la que podía confiar.
Desde mi ventana, le contaba en susurros que desde hacía tiempo me encontraba solo, pero ella me había dado fuerza, me hacía compañía en la distancia, ya no tomaba mi café solo.

10 de mayo de 2009

Buenos Momentos

En los buenos momentos no existe nada mas.
Estamos eufóricos por dentro.
No hay nada más que vivir ese momento en el que nos encontramos.
Encontramos esa felicidad fugaz de sentirnos en nuestro lugar.
Tenemos vida, tenemos felicidad, tenemos un motivo para estar aqui y ahora.
Esas pequeñas cosas hacen que seamos capaces de vernos desde otra perspectiva.
Lástima que esa euforia y felicidad sean tan fugaces.
Pero en eso consiste, en tener la posibilidad de poder valorar esos momentos.