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4 de marzo de 2009

Y como siempre, sola.


Siempre sola.
Me veo sola.
¿Es real la soledad?
Creo que soy yo la que elige estarlo.
He elegido estar sola, y me pesa la soledad.
Soledad.
Quiero dejarla, pero es un vicio al que no se si puedo renunciar. Me gustaría abandonarla, o que ella me abandone. Es una pareja sacrificada, te tiene enganchada, y nunca te deja. Los esfuerzos por abandonarla se vuelven en contra mía.
La soledad crea nuevos miedos.

Se está tan bien así, solita, que es necesaria una simple frase para darse cuenta que la soledad es pura apariencia. Hay alguien que me espera, y ella se remueve, diciéndome que no, que así estamos bien.
Y no estamos bien.
Estamos encerradas, las dos.
Ella no me quiere dejar pero yo me quiero ir.
¿Qué me detiene?